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Después del salto de página / Raúl Hevia / Galería Paz y Comedias

En Después del salto de página Raúl Hevia acompasa textos y fotografías pero en su trabajo finalmente las fotografías permanecen y los textos están tachados.

El autor ha muerto, dice Roland Barthes, y entendemos que quiere decir que ha muerto como creador absoluto y objetivo. Hevia reivindica el papel del emisor, del receptor y de la subjetividad de ambos. Del autor nos llega tanto texto como imagen. Ambos están en el mismo plano. Ambos son lenguajes. Elegir uno u otro es una cuestión de preferencia. Raúl Hevia tomas notas en sus cuadernos, añade fotografías, los conserva como diarios y antes de mostrarlos los manipula de nuevo.
El artista tacha parcialmente el texto que había escrito. No podemos estar seguros de si ha tachado el texto por encontrarlo demasiado verídico. Obscenamente verídico. O quizás por lo contrario. Por considerarlo caduco, obsoleto. Irrelevante con el paso del tiempo. O incluso mentiroso. Solamente algunas palabras sueltas quedan a la vista.
Tras la intervención por Raúl Hevia de sus propios diarios, nosotros seguimos el relato que ofrecen las fotografías y las escasas palabras reservadas. No sabemos si lo que leemos en las fotografías es lo que el artista escribió con la cámara. Y si lo que dice en esas fotografías es lo que quería que oyéramos.

A pesar del enmascaramiento, no deja de ser legible el texto tachado. No deja de ser un mensaje. No es solamente ruido en el mensaje. La tachadura es consistente. Tiene rotundidad, textura, repetición, elipsis. Está simultáneamente fuera y dentro de plano. Ese juego dual lo utiliza también en varias imágenes en las que vemos la sombra de algo que está fuera de campo.

W.G. Sebald añade fotografías a las descripciones que encontramos en sus libros. Hevia ha tachado las descripciones dejando solamente las fotografías. Podría parecer que trata de desaparecer, de ocultarse, pero sigue estando presente en las imágenes. Y hay como en el caso de Sebald toda una historia en cada imagen. Quizás en lo que quiera insistir Hevia es que al lado de cada fotografía hay un relato, no detrás, al lado. En la misma superficie.

En la novela Vértigo de Sebald, hay un pequeño reclamo publicitario. Dice: “Dott. PESAVENTO. Specialista”. Esa pequeña tarjeta de presentación da título al libro Doctor Pasavento de Enrique Vila-Matas, una novela de casi cuatrocientas páginas que podría haber surgido de una pequeña tarjeta de visita. Tal vez a Hevia le pareció escaso su texto y prefirió tacharlo para que leyéramos directamente las imágenes con la lente subjetiva de cada uno.

El trabajo de Raúl Hevia remite a la memoria, a la doble pérdida. Primero, de los acontecimientos que se escapan y son irrepetibles, segundo, del recuerdo de los acontecimientos. El olvido tiene un potencial de subjetividad insuperable. Elimina y crea sin medida. No importa si el recuerdo es una imagen o un texto, con el tiempo nos parece ajeno, lejano, turbio, hasta que somos incapaces de reconocer nuestra letra o nuestro rostro. Hevia censura su propio diario y nos oculta fragmentos. Distorsiona la memoria velando parte de ella. Sin embargo, la tachadura es una nueva entrada en el diario. Y lo leemos todo como un nuevo texto.

Hay recuerdos que uno prefiere conservar para sí. Hevia prefiere guardar los textos y mostrar las imágenes. Pero hace patente la operación de ocultación y con ella pone en marcha nuestra imaginación, nuestra capacidad creadora, la maquinaria de la subjetividad que sustituirá de inmediato el texto que acompañaba a la imagen en un nuevo montaje, un nuevo guión para la vida de Raúl Hevia. Un nuevo guión por cada espectador. Una vida multiplicada por la subjetividad singular.

En último lugar, los diarios con sus textos e imágenes son nuevamente fotografiados y ese medio es lo que constituye la parte fundamental de la estupenda exposición Después del salto de página.
Aun hay algo más. The director’s cut. El montaje del director. No debemos olvidar que está en la mano del galerista la puesta en escena de la obra y que ésta determinará la lectura que hagamos. Señalemos pues que la propuesta del artista está perfectamente entendida y puesta en valor por el excelente montaje de la Galería Paz y Comedias.

Después del salto de página
Raúl Hevia
Galería Paz y Comedias
Valencia
Del 17 de septiembre al 22 de octubre de 2011

Publicado en:
ValenciaArte. Después del salto de página. Raúl Hevia en Paz y Comedias