Dora García: Una entrevista expandida

Lo Inadecuado es una reflexión compleja, que abarca el tratamiento de las narrativas, el binomio unicidad/reproductibilidad, y la ruptura del tiempo y el espacio expositivo. En nuestra entrevista a Dora García trataremos de obtener algunas de las claves de su planteamiento y desarrollo.

Dora García es la artista elegida para representar a España en la Bienal de Venecia 2011. Su propuesta, Lo Inadecuado, es una performance expandida, con programación diaria, publicaciones regulares en un cuaderno electrónico y múltiples actores con diversas interpretaciones. ¿Cuándo acabe la performance dispondremos de una visión global de lo que ha ocurrido o es deliberada y preferible una visión parcial de los hechos?

Una visión global en el sentido que el archivo se cierra (va evolucionando cada día, hasta el 27 de noviembre) y que podrán leerse todas las entradas del blog. Pero eso no quiere decir que esa visión sea más completa que haber presenciado alguna de las performances. Para mí, ha habido muchos momentos, y no solo vividos por mí, sino junto con otros, que podían perfectamente sintetizar la totalidad de Lo Inadecuado. Creo que es una cuestión de oportunidad, y de aceptar que Lo Inadecuado es diferente para cada una de las personas que han pasado por allí, y para las que lo han vivido cada día.

Como en un rompecabezas, la persona que se acerque a observar que ocurre en el pabellón español lo tendrá más fácil cuanto más cerca esté del final, si ha estado atento a todo el relato, pero Lo Inadecuado no trata de reconstruir una imagen sino de desmontar la imagen correcta, el performance-rompecabezas nunca seguirá la pauta esperada y la visión hacia el final lo que permitirá ver es la voluntad de ruptura. ¿Ante la dificultad de situarse al margen en un mundo globalizado la propuesta de Dora García es situarse en contra?

No… no creo que la persona que vea Lo Inadecuado a finales de noviembre lo tenga más fácil de una que lo haya visto el 31 de mayo; el 31 de mayo el programa ya estaba allí y por tanto la intención general del proyecto. Es cierto que Lo Inadecuado trata más de destruir mundos que de construirlos y creo que aunque todo podía haber sido un poco más agradable el proyecto ha conseguido ser lo que quería, ir a contracorriente; no a contracorriente de todo, a contracorriente de la manera de consumir y presentar arte de un pabellón nacional. Pero eso no tiene nada que ver, a mi entender, con la globalización. Yo no estoy en contra de nada, en realidad las cosas existen sin importarlas si yo estoy a favor o en contra; pero quiero que exista una posición que es la mía, quiero dejar claro simplemente, que es posible.

La mayoría de las actividades artísticas paralelas en la red se reducen a crónicas, pero en el caso de Lo Inadecuado parece que forman parte de la expansión de la obra, que se desea romper el ámbito espacial del pabellón. ¿Deseas equiparar lo que ocurre en la red a lo que ocurre en el espacio expositivo, deberíamos entender que el espacio expositivo comprende tanto la sala como el blog o incluso los comentarios o videos generados por el público y colgados en otras webs, y también el devenir de esta entrevista?

Absolutamente. El espacio del blog es un espacio importantísimo de Lo Inadecuado, como lo es su perfil en facebook (la primera vez que utilizo facebook), y las relaciones personales que se establecen a través de Lo Inadecuado (con los performers, con las guardas del pabellón) son muy importantes también.

Una persona en una sala es un actor, pero cuando esa persona mediante una computadora está transcribiendo lo que ve y proyectando el texto en la misma sala, como ocurre a diario en Lo Inadecuado, convierte al espectador en actor y al mismo tiempo espectador de sus propios actos y de los demás. ¿Es el espectador-actor el responsable del éxito o el fracaso de la performance? ¿Y, aun más importante, tiene que pensar el individuo-espectador que puede extrapolar a otros ámbitos su actitud en el pabellón, cuestionando así mismo su individualismo-voyeur?

Yo no creo en los términos éxito o fracaso. Las cosas son como son, el resultado de nuestra voluntad y la negociación con lo real. No son un éxito o un fracaso, del mismo modo que hablar de una vida humana en términos de éxito o fracaso es soberbio y obsceno. Hay que aceptar las cosas e intentar aprender de cómo resultan, atrapar el momento, utilizarlo, pensar en lo real como una retroalimentación constante de nuestros deseos, y por tanto modificar nuestros deseos constantemente. Me refiero con esto a mi trabajo, aunque suene un poco a manual de autoayuda. La idea de fractalizar al autor es también muy importante; el autor desaparece en las miles de pequeñas autorías que se producen cada día en el pabellón (y no solo en el pabellón). Después no sé si puedo indicar que conclusiones debe sacar cada uno, eso ya no me corresponde.

Lo inadecuado no es una exposición de objetos, ¿es una motivación al cambio? ¿Qué cambiaría Dora García?

Nunca ha habido exposiciones “solo de objetos”, eso no ha existido jamás. Lo que se expone, desde siempre, no son los objetos (o los cuadros o las fotos o los vídeos), lo que se expone siempre es una forma de entender el oficio de artista, la relación del artista con el público, con el coleccionista, con la institución, con la sociedad y con la percepción de lo real. Eso es lo que se expone siempre, y los objetos solo son signos de ese sistema. Ningún objeto es solo un objeto: nada es inocente, y todo significa. De modo que me limito a presentar mi versión de ese complejo sistema de significados.

La mayoría de los colaboradores en la performance están vinculados a la escena italiana, ¿se trata de desvirtuar lo nacional, de tender puentes entre Italia y España, o de contaminar el canon anglófono que domina el arte internacional a la manera de un spaghetti western?

El spaghetti western es un modelo importante, y esto no es una boutade. El spaghetti western es la versión italiana (corrijo: de unos italianos muy determinados) de un mito norteamericano (basado a su vez en un mito japonés basado a su vez en una novela negra norteamericana) con un paisaje español que es a la vez otra capa mítica al mítico asunto. Lo que yo quiero, es evitar el modelo “oficina de turismo” es decir, no pretender en ningún momento ofrecer una visión de España o del arte español, una presentación de “nuestros artistas”, porque yo no soy la persona indicada entre otras cosas. De modo que he intentado volcar el modelo “feria de muestras” y convertirlo, honestamente, en un instrumento de investigación del terreno en el que este pabellón se encuentra, Italia. He intentado encontrar “mis” interlocutores italianos, y hablar con ellos de su trabajo y del mío, de su contexto y el mío, presentando un proceso, “una performance y un archivo” y NO una exposición. No es una exposición, y si se juzga el proyecto como tal, no es una buena exposición, igual que si se juzga cómo funciona un ordenador haciendo de sartén, muy mal.

Aby Warburg propuso un posicionamiento heurístico, mediante una multiplicidad de aproximaciones, frente a una comprensión dogmática. Robert Walser escribió: “No leáis siempre y de manera exclusiva esos libros sanos; […] La gente sana debería arriesgarse siempre de una u otra manera”. Ambos estuvieron recluidos por problemas mentales y ambos obtuvieron logros excepcionales investigando sus propios desvaríos. Lo Inadecuado transcurre en un pabellón blanco similar a una institución mental, ¿se está sugiriendo al espectador que está enfermo, o mejor dicho que su razonamiento es enfermizo, y que el primer paso para su curación es admitir su locura, dialogar con ella? ¿Es en última instancia una sutil propuesta para la autocrítica?

Bueno, el pabellón no tiene nada que ver con una institución mental: todo el mundo entra y sale cuando le da la gana. Yo no hago recomendaciones al público. Presento lo que hago y en efecto entre mis intereses (Aby Warburg solo es mencionado en el texto de la comisaria; yo no conozco bien su obra) está Robert Walser y una serie de artistas y escritores que ocupan voluntariamente (en tanto en cuanto algo se hace voluntariamente) los márgenes de los sistemas desde los que trabajan. La razón por la que están presentes es simple: quiero entender su trabajo y relacionarlo con el mío. Después, el público puede realmente ser parte importante de ello e incluso protagonista, o pasar de largo completamente; lo uno no es mejor que lo otro.

En tu trayectoria hemos visto un interés por el tratamiento de las narrativas y el cuestionamiento de la verdad, unas veces enfocando en exceso un hecho concreto, otras relativizando la importancia de cualquier relato bajo una avalancha de historias, convirtiéndolo todo en anecdótico, en peligrosamente horizontal, indiferente. Ahora el modo de cuestionar la verdad es proponer un modo distinto de interpretar los hechos. ¿Cómo se relaciona Lo Inadecuado con tu obra anterior?

Es muy parecido. Están presentes la atomización del autor, el homenaje (que es una forma de plagio), el desarrollo en el tiempo, la acumulación de historias y de voces, la indiferencia estética o de estilo (que nunca es cierta), la sobriedad, el texto, los personajes, la alusión constante a la literatura y el cine, y el borroso límite entre espectador y obra. Lo que es diferente es el contexto: por un lado, el contexto institucional (el encargo me llega de una comisaria que a su vez ha sido nombrada por un comité que ha sido nombrado por el AECID, después, todo este entramado desaparece a la hora de hacer y mantener la obra y uno está completamente solo ante el peligro) y el contexto de la bienal de Venecia (masiva, con un sistema de entradas que hace que el público no ande, sino que corra; con mucho público no especializado y sin ninguna mediación; con una diferencia abismal de comportamientos entre los cinco días de inauguración oficial y los seis largos meses de entropía expositiva; con miles de intereses que no tienen nada que ver con el trabajo de los artistas). El trabajo ha tenido que defenderse en un entorno tan hostil como el que describo. Eso ha sido diferente, porque yo estaba acostumbrada a contar siempre con la complicidad y el apoyo de un museo, una galería, un festival, una organización de artistas. Aquí he estado completamente sola y he tenido que construir un equipo que, finalmente, ha resultado muy satisfactorio. El sistema económico también es extremadamente confuso, porque a pesar de lo que pueda considerarse un generoso presupuesto, nunca sabes exactamente con cuánto dinero cuentas para la obra, los presupuestos institucionales son demasiado complejos, para un artista al menos. De modo que eso es lo que ha sido dramáticamente diferente.

Dora García
Bienal de Venecia 2011
Del 4 de junio al 27 noviembre de 2011

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