A l’abast de la mà / Mar Arza, Anna Talens y Marta Espinach / Galería Cànem

A l’abast de la mà (Al alcance de la mano) es una exposición en la que participan Mar Arza, Anna Talens y Marta Espinach, y que tras su paso por Galería Sicart y Galería Paz y Comedias, podemos ver ahora en Galería Cànem.

Mar Arza trabaja en varias direcciones. Pon un lado están sus juegos con las palabras y las cifras sobre papel. Por otro, el paso del tiempo. Ligado al tiempo y al juego está el azar. Y también lo orgánico y el crecimiento. El tiempo cita la eternidad, pero también el principio y el fin.

Los números tienen una capacidad metafórica infinita. Pero así expuestos con levedad colgando de la pared sostenidos por una libreta de ahorros, quedan metonímicamente adscritos a la realidad cotidiana. Una línea en la cartilla es la realidad resumida en cifras. Todo. La realidad completa. El dinero para el pan, la leche y el recibo del agua y la luz. Hay algo de gabinete de curiosidades, de objeto corriente guardado con esmero, en esa libreta de ahorros que convive con el plástico con banda magnética y la banca electrónica. Cuando Mar Arza cuelga una cartilla bancaria, objeto ya casi en desuso, como obra de arte, cita toda la cultura contemporánea, la cultura del dinero, y aquí la libreta de ahorros simboliza lo real. Pero también sugiere cierta poética de lo tangible.

La artista muestra algunos objetos sin intermediación mientras que otros los coloca al amparo de urnas de cristal. Si bien se interesa por lo cotidiano, en ocasiones tiende a sugerir la conservación, pero más que museizar el objeto, pretende detener el instante en que determinado objeto presenta una azarosa pero relevante configuración. La campana colocada sobre la tirada de dados perpetúa cada golpe de azar. Además, el azar marca el tiempo golpeando como péndulo dentro de la campana. En otras ocasiones, como en “Caja torácica”, el tiempo sostiene su curso tras el cristal de la caja expositora. Y en “Melodía de segundos sobre campanas”, el tiempo transcurre insistentemente sobre la mesa, a nuestro alcance pero inexorable, haciendo patente su vibrante presencia.

Estas piezas están conectadas con sus series de papel en los que manipula libros y páginas borrando o recortando textos, o ensamblando frases tejiendo nuevos objetos-texto.

Anna Talens investiga por igual el objeto manufacturado tanto como el objeto encontrado. Pero la cuidada selección de sus propuestas deslinda las diferencias entre lo creado y lo agenciado, entre sus obras y entre el mundo circundante. No hay para la artista separación entre arte y vida. Es su mirada la que nos guía hacia qué dirigir nuestro interés. Ella cierne lo que le rodea, de modo que lo sutil, caiga del lado del arte.

Levedad, siguiendo una de las máximas de Italo Calvino, podría ser una de las pautas de la artista. El “Tamiz para el viento”, llevaría este modo de hacer a su máxima expresión, pues solamente atrapa lo más ligero. Ella parece sentir predilección por la poética que generan cedazos y tamices. Estos son objetos que sirven para atrapar lo casi inaprensible, lo volátil. En el otro lado de esa poética estaría eso apenas aprensible. Dentro de dicho ámbito, las plumas, los pequeños papeles, los filamentos, son una constante en el trabajo de Talens.

La fragilidad, va unida a la levedad, y a la manera de percibir sus piezas. Aunque en ocasiones coloque alguna pieza en el límite de su estabilidad, no es esta la opción habitual. Sentimos la fragilidad de su obra por la delicadeza, tanto de los materiales, como en el modo de emplearlos y disponerlos.

No genera Anna Talens en términos de perfección matemática sino de precisión orgánica. Los animales, las hojas de las plantas, los seres vivos en general, no guardan exacta simetría ni igualdad aunque se rijan por patrones de reproducción. Así lo manufacturado por ella sigue el orden de la naturaleza. Hay un concierto pero no una exactitud. Hay creación pero no clonación.

También detectamos que los colores escogidos basculan entre una amplia gama de blancos contrapuestos a tonos quebrados. Los terciarios ya sean pardos, azules, verdes y naranjas, con matices textiles y metálicos, son los tonos híbridos representativos del mundo de Anna Talens en el que la pureza existe pero sólo conceptualmente. La belleza de sus objetos reside en la pureza de sus intenciones, de sus conexiones, de sus seducciones.

Marta Espinach también conecta con la palabra, pero en el ámbito de la oralidad. En el espacio de los cuentos repetidos de madres a hijas. Del érase una vez. Del os lo cuento como lo escuché. Tienen sus dibujos cierta voluntad narrativa. De viñeta que aguijonea un consecutivo frame ausente que es llenado por nuestra mente en una teoría de la percepción de la imagen en la que llenamos los espacios vacíos con el imaginario personal de cada uno.

Hacia esa dirección conducen los vanos a los que se asoman los personajes que aparecen en la serie de dibujos “De boscos i feres” (” De bosques y fieras”). También los caminos invisibles que soportan su paseo. O las veladuras formadas por trazos como cortinas que separan la realidad del espectador de la ficción de algunas escenas. Y en el mismo sentido se produce el cambio de fondo en esos vanos dando lugar a pasadizos ficcionales dentro de la propia obra.
Estas estrategias fomentan que el espectador invente los posibles desarrollos de las historias sugeridas de Marta Espinach. Sabiendo que la percepción será siempre distinta, consiguiendo que el espectador sea autor del desarrollo de la obra o incluso se suponga personaje, un yo imaginario, compartiendo lienzo con los dibujados por la artista.

En otras ocasiones las figuras y objetos están silueteados y rellenados por una imagen con la que establecen una correspondencia. La artista plantea así varias capas, con una historia contenida dentro de otro relato, pero al mismo nivel de importancia. Todo está en la superficie. Hay partes del cuento que desconocemos porque solamente algunos fragmentos son visibles.

Espinach amplia de modo significativo las posibilidades de su estrategia en los dibujos sobre sábanas. El soporte es el mismo que el de nuestros sueños. Acentúa en esta serie la vertiente onírica, tanto por el sustento del trazo, como por el desprendimiento de un espacio concreto. Los dibujos sobre sábana parecen flotar en un lugar multidimensional, en el que las asociaciones fluyen libremente.

Tienen algo en común las tres artistas. Comparten cierta musicalidad, cierta tendencia a lo orgánico y a lo cotidiano que hace que habiten el espacio expositivo de la Galeria Cànem de un modo amigable y amable, dotándolo al mismo tiempo de un discurso sólido, homogéneo, armónico.

A l’abast de la mà
Mar Arza, Anna Talens y Marta Espinach
Galería Cànem
Del 16 de septiembre al 30 de octubre 2011

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