Medios-Medidas / Concha Jerez + José Iges / Galería Aural

Concha Jerez y José Iges han generado un discurso interdisciplinar combinando música, collage, fotografía, net-art e instalación. La exposición Medios-Medidas es una llamada al detenimiento, al reposo, al pensamiento.

El patrón métrico para la exposición es una aportación individual de Concha Iges en torno a 4’33”, la pieza sonora de John Cage que interpretaba el silencio. El canon 4’33” es la pausa como unidad de medida. La exposición tendrá una duración de 11.747 intervalos Cage. Los artistas están diciendo alto, detente, observa, medita.

La pieza “Clik & Win” consigue algo insólito, genera la atmósfera lumpen de tragaperras en el contexto del proscenio. Este está ocupado por ídolos de los medios de masas y su disposición y movimiento se asemeja a la clásica máquina de petacos. Al sustituir la cabeza de los personajes por monedas de un euro, señalan el único motor de sus vidas y también el valor de cambio de cada uno. Son intercambiables y largo plazo no valen más de un nickel. El brevísimo fraseo operístico al compás del ludópata dinamita la división alta/baja cultura. El martilleo del pin-ball se acompasa remitiendo al latir acelerado del consumo. El dinero sustituye la cabeza de los personajes y fluye como la verdadera sangre de la sociedad del espectáculo. Esta está en permanente funcionamiento gracias a nuestra constante transfusión, y cuya aceleración, un ritmo de vida cada vez más rápido, mengua nuestro diezmado aliento.

En otro teatrito nos sobresaltan proletarios en blanco y negro bajo el atronador sonido del capitalismo pesado. Se nos muestra la masa precaria a la que el avance tecnológico mantiene al margen del progreso. Para ellos la brecha tecnológica es fosa común.

Las ruinas son en blanco y negro. Por el contrario, arlequines y personajes del kabuki se muestran en color, como también los divos de las clases privilegiadas. No olvidemos que el arlequín es de baja extracción social y que desposeído de todo es esclavo de la aristocracia, viviendo de la comedia, de su capacidad de burla. El humor le permite cierto atrevimiento y algún grado de crítica -y aquí hay autoparodia-. El teatro kabuki tiene un sesgo dramático, ligado a la danza y la música. El esquema de los teatritos de Jerez e Iges es semejante al del kabuki. Pocos actores, escasos elementos escénicos con máxima importancia del telón de fondo, melodías cortas y alta codificación de los movimientos y del lenguaje visual y musical. Parece que el taylorismo lo haya tomado como modelo.

El imaginario recreado no está anclado en la era de la televisión, en el capitalismo financiero, sino en un momento previo, el capitalismo pesado cuya decadente aristocracia, pronto sustituida por magnates, se dejaba ver en los teatros tanto como ahora lo hacen en la televisión. El título de una de las piezas, “Utopías rotas”, nos ayuda a entender la cronología referencial de la exposición. Los artistas aluden al fracaso de la historia, al fracaso del progreso. Los ideales han quedado en blanco y negro usurpados por mascaradas a todo color.  El ruido de los telares y las cadenas de montaje fordistas quedaron primero ocultos por el fragor de las guerras y luego sustituidos por el soniquete de las máquinas de azar. El análisis de movimientos del taylorismo ha quedado reducido a opereta. Ese esfuerzo por reflejar oportunidades perdidas queda recogido en “Teatros de la memoria”.

Sin embargo, a pesar de su observación del pasado, Jerez e Iges utilizan la electrónica como soporte de la imagen y el sonido. La tecnología está integrada en sus fotomontajes digitales, en sus Net-Ópera, en sus Teatritos. Con lo que no reniegan de la utilización de la tecnología sino de lo contrario, de que el progreso sea desigual o no lo sea. Y son conscientes de que el embelesamiento consumista ante la high-tech no hace sino sostener las diferencias sociales.

El análisis de los artistas es extrapolable. Como lo es la obra de Josep Renau o Raoul Hausmann. Si bien la obra de ambos parece barroca al lado del escueto juego compositivo de Concha Jerez y José Iges.

Recordamos ahora que El acorazado Potemkin se estrenó en un teatro. Y que es frente a esta obra, donde contrastamos el aporte de Jerez e Iges. La película era muda, pero tenía un acompañamiento musical. Los artistas han unido al dramatismo visual de Sergéi Eisenstein el dramatismo sonoro de sus creaciones, todo ello al compás del silencioso 4’33”.

Medios-Medidas
Concha Jerez + José Iges
Galería Aural
Alicante
Del 17 de septiembre al 5 de noviembre de 2011

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ValenciaArte. Concha Jerez + José Iges en Galería Aural