Relatos extraordinarios / Abigail Lazkoz y Laylah Ali / Sala Parpalló

Nuevas tendencias en el dibujo contemporáneo se muestran en Sala Parpalló de la mano de Abigail Lazkoz y Laylah Ali.

Los dibujos de Laylah Ali son como viñetas sin diálogo que invitan a imaginar qué les está ocurriendo a los personajes. Ellos parecen preguntarse ¿qué hacemos con esta situación? Corresponde al espectador adivinar la situación, suponer qué devenir les ha llevado a dudar de su presente y de su futuro. A pesar de su aire ingenuo, lo cierto es que están cargados de tensión, de duda, y a veces de miedo. Vemos personajes heridos, extrañamente mutilados o distorsionados, como víctimas de guerras atroces, como lo son todas las guerras. Y vemos también artes amatorias. Algunas de ellas se están produciendo a distancia, mediante una clase de aproximación que no requiere el sentido del tacto, del mismo modo que en ocasiones parecen poder comunicarse sin hablar, visualmente. La artista ha desarrollado toda una etnografía para sus dibujos, mostrando sus costumbres, sus vestidos, sus tradiciones. Nos lleva a creer en la existencia de un pueblo que se está enfrentando a un cambio terrible y que debe inventar un nuevo modo de vivir. Como nosotros.

En este montaje Abigail Lazkoz insiste más en los paisajes. Mientras que en Ali las situaciones se sugieren a través de los personajes, en Lazkoz se presentan sobre todo a través del entorno. Ella nos envuelve en un ambiente intranquilo, punzante, incómodo. Hay un aura de destrucción, de batalla, de razia, que consigue que percibamos un estado de guerra. El mensaje es sutil, mediante andamiajes derrumbados, construcciones destruidas y reflejos humeantes. En el dibujo “Batalla” un único personaje a caballo arrastra un ataúd que podría ser el suyo propio. En otros papeles vemos algún ser simbiosis de bomba y mutilado, queriendo expresar que explosivo es equivalente a dolor. Y que una víctima de guerra es un germen para la siguiente. Al igual que Ali, lo hace de un modo lúdico, sin dramatismo. Estos dibujos-bomba forman parte de la serie Máquinas Extraordinarias.

Ali aborda el dibujo de un modo minucioso, como si fuera un grabado va tramando líneas hasta definir sus figuras. Lazkoz penetra el dibujo de modo más pictórico, y avanza en negro para delimitar zonas que reserva en blanco. El resultado son unas estructuras sólidas, recias, trabadas a la superficie del papel.

En los dibujos de Ali, lo que aparenta un beso podría ser una acción bélica, un saludo o una reverencia. Y el que besa podría ser un legendario y mortífero guerrero al que quizás denominan “El beso”.

En los monumentales papeles de Lazkoz, el personaje de la muerte no es el que quita la vida ni el que la devuelve, sino el que muere. Entrar en la lucha es entrar en el ataúd. Las trincheras se confunden con los nichos. Cualquier vida posterior forma parte de los Relatos extraordinarios.

En ambas artistas la guerra está tratada como en la tradición oral. El relato se ha depurado transmutando el dramatismo de lo real en la belleza de la ficción. El cuento nos hace soportable la realidad, ayuda entender su inaccesibilidad, a interferir en el transcurso de nuestra vida, a definir nuestro sofisticado storytelling.

Tanto Ali como Lazkoz están mostrando el carácter ficcional de nuestras vidas. Creamos nuestra subjetividad y nuestro vecino la recibe a través de la suya propia. Nos vestimos -nos revestimos, nos investimos- con las historias que inventamos, y nos comunicamos mediante ellas. Las artistas, además, intervienen en la producción del relato al investigar el propio proceso de producción de subjetividad y la recepción del mismo. Y señalan como pretender establecer un único canon de comunicación en función de los propios estereotipos es absurdo y está abocado a la incomprensión de los demás. Desnudos y mudos somos iguales. Graciosamente iguales.

El catálogo también insiste en la narratividad de la muestra incluyendo un relato paralelo a los dibujos. Toda la exposición, comisariada por Rían Lozano y Johanna Caplliure, es en blanco y negro como un guiño añadido al estatus narrativo de la misma. Y hasta el negro entra en el espacio tiñendo algunas de las paredes de la Sala Parpalló.

Habría que preguntar a Abigail Lazkoz y Laylah Ali si es su intención que percibamos un humor negro en el sentido del luto dogmático que pretendía Theodor W. Adorno, o si por el contrario, el lado lúdico de esa oscuridad sobrepasa la negatividad a ultranza del filósofo alemán. La respuesta sin duda está en los Relatos Extraordinarios.

Relatos extraordinarios
Abigail Lazkoz y Laylah Ali
Sala Parpalló
Valencia
Del 15 de septiembre al 13 de noviembre al 2011

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