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Temps blancs, espais pausats / Pepa L. Poquet / Galería Cànem

Tras la aparente dulce seducción de las imágenes, Poquet obliga al espectador a tomar conciencia de su función creadora.

La muestra no hay que recorrerla pensando en lo que unidireccionalmente pudiera querer decir la artista, ya que no hay aquí tal sentido universal y válido para todos, sino en lo que ve, escucha y siente el espectador a título individual.

Roland Barthes en 1968 apuntaba lo siguiente: “La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, al que va a parar nuestro sujeto, el blanco-y-negro en donde acaba por perderse toda identidad, comenzando por la propia identidad del cuerpo que escribe”.

Poquet parte de ese lugar neutro, el del hecho ya relatado, en el que se ha perdido la identidad del sujeto autor para dar lugar a la intervención del sujeto lector.

Su obra “Puig de Randa” está constituida por tres elementos. En ella Poquet expone fragmentos de una historia anónima. No sabemos ni quién la creó ni conocemos a priori de qué o quién trata. Por un lado está la proyección de una película analógica en blanco y negro, muda, transferida a video digital y a la que se ha añadido sonido. Por otro, el primer y último fotograma de dicha película positivados en papel. En tercer lugar nos muestra fotogramas de una escena eliminada de la proyección.
La procedencia de las imágenes es incierta. Desconocemos quién fue el autor. En su tratamiento, primero nos muestra un fragmento y después tan solo el comienzo y el final de dicho fragmento. Y por último una descomposición de una fracción de la película.

Poquet ejemplifica y amplifica “la muerte del autor” predicada por Barthes. Empieza por utilizar material ajeno, apropiándose de la creación de otro autor. No nos es dado conocer el nombre del mismo. Y no es identificable. La artista actúa como mediador que transmite un relato legado. Lo manipula al cambiarlo de soporte y al añadirle sonido. Cada vez que el relato es contado, un nuevo espectador contribuye a crearlo. La integridad del relato varía con cada cambio de soporte, con cada escucha. Además, a la intervención añade la fragmentación, exponiendo solamente una parte del relato original. El proceso termina con el nacimiento del lector y Poquet lo obliga a significarse ofreciéndole el primer y último fotograma de un relato sin origen alguno, une histoire trouvée. Está en la mano del público de la exposición establecer la lectura, cada cual la suya.

La pieza “365” de pel·lícula. Positiu-Negatiu” consiste en la exposición de un único fotograma, del que vemos en una pantalla de plasma una composición vertical de su negativo junto a su positivo, al que se ha incorporado sonido. En esta pieza Poquet insiste en señalar la modificación que genera la reproducción oral sobre lo contado. Cada vez que alguien la ve o la escucha, interpreta un nuevo significado. La artista parece sugerir que extraemos la imagen de ese lugar neutro al que aludía Barthes obteniendo un nuevo positivo, fijando un nuevo relato.

Como vemos, ella no parte de la capacidad evocadora de las imágenes -que indudablemente la tiene- sino de la audacia creadora del público. En “365 m de pel·lícula-16mm” Poquet lleva al extremo su actitud ofreciendo un tramo de película desemulsionada. Esto es, película en la que alguien desconocido filmó algo que quería contar y ella ha borrado deliberadamente. Ha eliminado el material que retenía la imagen para darnos tan solo el celuloide transparente. En esta pieza, la artista ya no solo obliga al público a imaginar el relato ausente sino a ser consciente de su participación en la creación, de su papel en el proceso creativo, de su función como hermeneuta último de las imágenes. Poquet expone el soporte a modo de palimpsesto que apenas conserva huellas de su última escritura y está dispuesto a ser reescrito, una vez más, por cada uno de nosotros.

No esperen que nosotros traicionemos aquí la fascinante exposición de Pepa López Poquet facilitándoles un relato. Porque de lo que trata la muestra es, del espectador, de ustedes, de su función en las imágenes, o invirtiendo los términos, de su papel en la función.

Temps blancs, espais pausats
Pepa L. Poquet
Galería Cànem
11 noviembre a 13 diciembre 2011

Publicado en:
Valencia.Arte. Temps blancs, espais pausats. Pepa L.Poquet. Galería Cànem