La matanza de los inocentes / Ángeles Agrela / Galería Aural

Bajo el título La matanza de los inocentes, Ángeles Agrela esconde un sutil y despiadado sentido del humor.

Son inocentes las pinturas y los personajes manipulados por la artista pero no hay nada casual en dicha manipulación. Ella ha elegido entre la colección de la historia de la pintura algunos grandes éxitos para señalar la divergencia entre la permanencia de la obra y la futilidad de la vida. Son vanitas, «Vanitas vanitatum omnia vanitas» («Vanidad de vanidades, todo es vanidad»).

Y para indicar que nada escapa a esta sentencia, Agrela sugiere la mirada objetiva (sabiendo que no lo es) del científico, del médico, para convertir todos esos maravillosos cuerpos en lo que son, órganos, músculos y vísceras con fecha de caducidad. Estas estupendas pinturas son lúdicos memento mori, acuérdate de que vas a morir. Sin exclusión, nobleza, divinidad, eternidad, también son vanidad.

En su pintura Agrela también bordea el tema de la abyección como cúspide de lo sublime. Pero en ella la disección no lleva a la abyección. En primer lugar por el alejamiento que su pintura, de otra pintura, establece entre realidad e imagen. Tratadas con tanta distancia las imágenes de los órganos no repelen sino que resultan atractivos. En segundo lugar porque todo está impregnado de cierto tono festivo, pop. El desinterés de los personajes hacia lo que acontece consigo mismos, el desinhibimiento de sus poses, aleja la percepción de estos como sublimes. Además, la conjunción vida-muerte como algo inseparable e insoslayable es mostrada de modo natural, sin énfasis.

Para multiplicar su discurso Ángeles Agrela focaliza las paradojas y los equívocos que en su momento introdujeron los pintores.
En “La jarra de vino”, la cotidianeidad retratada por Vermeer, su manera de detener el tiempo, excluía la conciencia de que éste es inexorable. Y Agrela reintroduce el tiempo aludiendo a la muerte mediante el esqueleto de un tórax.

Quizás de todos artistas interpretados sea Jean Fouquet el más cercano al ideario de Agrela. En su relectura, muestra a San Esteban (Saint Etienne) con la cabeza abierta. La figura proviene del “Díptico de Melun”, cuadro que encargó Etienne (Esteban) Chevalier, tesorero del rey. En la parte izquierda del díptico aparece el oferente arrodillado junto a San Esteban que sostiene como atributo una piedra que alude a su lapidación. En la parte derecha Fouquet retrató como Virgo mediatrix a la bellísima Àgnes Sorel exhibiendo un turgente pecho más profano que piadoso, amante del rey, reina de Francia en la sombra, y quizás deseada por Etienne. El cuadro, homenaje a Ànges, es el triunfo de la carnalidad sobre la espiritualidad. Tras la intervención de Agrela, San Esteban es material de autopsia.

En “Virgen de la granada” de Botticelli hay un pieza madura de esta fruta. Este elemento ha sido objeto recurrente en los vanitas, ejemplificando la decadencia de los cuerpos, pero también como símbolo de una vida gozosa, y pudiendo incorporar un sentido distinto a decadente, más cercano a corrupción espiritual que corporal. Caravaggio, maestro en el arte de solapar intenciones, solía acentuar la sensualidad de su pintura mediante la fruta madura, abierta, dispuesta a ser comida. El cambio más importante se produce en esta recomposición. Agrela combate la eternidad sustituyendo la cara del Niño por la calavera, principal icono de los vanitas. La fruta y el cuerpo tienen ciclos de vida semejantes.

El acierto de Ángeles Agrela es subvertir el relato de estos pintores mediante sus mismas armas. Cuestiona el contenido manteniendo constante la forma. La belleza de la pintura se ha utilizado para validar la historia oficial y la ideología dominante. La belleza del Niño retratado servía para validar la versión de la inmortalidad divina. La artista con la misma habilidad que los maestros sustituye la versión oficial. Para ella, como ya hemos dicho, no hay exclusión posible, el Niño, el santo y la joven con su belleza detenida en el tiempo, solamente perviven en los cuadros.

Todos los personajes retratados están compuestos de órganos perecederos. Todos ellos y quienes los pintaron están muertos. La pintura permanece. El relato se modifica.

La matanza de los inocentes
Ángeles Agrela
Galería Aural
Alicante
Del 12 noviembre al 7 de enero de 2012

Publicado en:
ValenciaArte. La matanza de los inocentes. Ángeles Agrela en Galería Aural