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Desprendimientos, 01 / Albert Corbí / Galería Paz y Comedias

Desprendimientos representa la precariedad de nuestro sistema. De la endeble y frágil solidez de nuestro entorno. Las fotografías de Albert Corbí recogen el desmoronamiento de nuestra arquitectura.

La cinta adhesiva que cubre ventanas, oculta vanos, o sujeta paredes, es una metáfora de los parches que día a día añadimos a nuestro ecosistema, tratando de ocultar su colapso, de demorar su derrumbe.

La ausencia de figuras nos lleva a plantearnos si Corbí no se sitúa en un momento posterior al fin de nuestra especie. Sin grandes epopeyas, ni épicos Apocalipsis, la humanidad ha desaparecido dejando tras de sí una insostenible arquitectura con inútiles remiendos.
Corbí nos vela una insoportable y cegadora luz solar. Parece que todos los vaticinios han sido ciertos y la humanidad se ha aniquilado a sí misma. Las fotografías retratan los vestigios de una sociedad bunkerizada, aislada, reducida a unidades de vida inconexas, y condenadas a la extinción. Una sociedad que sin vida social ya no es sociedad ni es vida.

Zygmunt Bauman ha señalado la precariedad y la individualidad como característicos de la contemporaneidad, en un entorno caótico e incierto. Como sujeto con precinto. Albert Corbí retrata esa ausencia de certeza, de solidez. Sus fotografías tienen por título “Desprendimientos” y se asemejan a fotografías documentales, a partes de guerra, de conflictos que nos atañen pero que no queremos asumir como propios, y que la televisión ayuda a alejar de nuestra conciencia mostrándolos como un video juego.
Pero como la fotografía documental, Corbí consigue traspasar la trampa ficcional que establece la imagen, para validarse como verdad admisible. Aun siendo montajes, instalaciones, ficciones, Corbí consigue dotar a sus fotografías de verosimilitud, de hecho real, de cercanía. Uno no puede sino cerciorarse del suelo que lo sostiene, de asomarse a alguna ventana para comprobar que el sol todavía no nos ciega, que el edificio sigue en pie y que la vida transcurre con normalidad.
Y ésta es la clave, la normalidad en que nos hemos instalado, es una normalidad hecha de renuncias, de parches, de remiendos. La luz natural se nos hace insoportablemente real.

El artista genera un doble juego entre la cámara y la pantalla construida. La cortina permite un paso de luz limitado, que nuevamente es regulado en la cámara fotográfica. En este proceso Albert Corbí invierte los términos de la caverna. Estábamos en el exterior, en contacto con lo real, hemos creído que podíamos gobernarlo, hemos manipulado los mandos de la realidad y ahora lo real se muestra en toda su magnitud. Nos refugiamos en la caverna, preferimos ver solamente sombras. Aunque ahora sabemos que la realidad está fuera. Una realidad de sensaciones no de ideas. La vuelta a la caverna es una renuncia a la arquitectura, a la construcción del mundo en el exterior. Por el contrario es una apuesta por una vida subterránea, temerosa, frágil. Un vida húmeda y silenciosa. Tiene la cadencia de la construcción de efímeros tabiques de precinto. Estos se yerguen lentamente, como dibujados trazo a trazo. Como si tapáramos el espacio rayándolo, apoyándonos en una regla. Como si quisiéramos volver a un imposible mundo ideal. Pero los montajes y su posterior fotografiado no dejan de ser una interpretación del mundo. O del submundo.

Por otra parte, Corbí genera una poética del espacio muy personal. Pliega el espacio sobre sí mismo, con nosotros dentro, domando la luz y encauzando su trayectoria. El muro que construye el artista es un muro de luz contenida empujando contra el frágil escudo de cinta adhesiva. La luz parece respirar, latir tras los leves cerramientos que impiden su fluir libremente. Y embiste, sin más intensidad que la que se le opone, con la única finalidad de hacer sentir su presencia. La luz señala la contraposición exterior/interior, situando al espectador, en un espacio cerrado, encerrado en el espacio expositivo.
El cono que genera la imagen, la fotografía mirando al público, deja a este dentro de la caverna. Corbí nos sitúa a todos en una misma perspectiva, pero todos, sin excepción, aislados.

Desprendimientos, 01
Albert Corbí
Galería Paz y Comedias
Valencia
Del 12 de enero al 16 de marzo de 2012

Publicado en:
ValenciaArte. Desprendimientos, 01. Albert Corbí en Paz y Comedias