Is This Trip Really Necessary? / Emilio Valdés / Luis Adelantado

Emilio Valdés desmitifica la edulcorada visión de la guerra que las películas bélicas han insertado en nuestras mentes. Los héroes en realidad son villanos, conscientes o no de su vileza, y siempre perdedores. La épica de la aviación militar es un thriller de zombies.

Los aviones ya no atraviesan el cielo de modo majestuoso sino tortuosamente. Y el sonido que imaginamos a partir de los dibujos es del de un decadente motor a punto de autodestruirse. El aullido del agónico progreso del capitalismo pesado. La similitud con el mundo en que vivimos se hace patente a poco que nos fijemos atentamente en las vibraciones de los dibujos de Emilio Valdés. Somos amaestrados voluntariamente demasiadas horas por día delante de la televisión, pero los bellos still-frames bélicos con los que nos dejamos condicionar, están ahora surcados de pliegues. Valdés utiliza los mismos códigos del cine o del cómic para pervertir los géneros. Las cicatrices, surcos, arrugas, síntomas de vejez, decrepitud y muerte, propios del cine de terror, del gore, del splatter, sustituyen los cielos nítidos y luminosos del género bélico con final feliz. Esa gran patraña que equipara victoria y verdad, vencedores con justos.

Las máquinas aparecen como los auténticos personajes. Los pilotos, alistados al ejército por necesidad o por placer, quedan en segundo lugar tras las máquinas. La industria del armamento es uno de los motores de la guerra. Se ha invertido el proceso y la necesidad consumir armas -y combustible- precede a su uso. La poética de la muerte al servicio de la patria, de cualquier patria, es un tremendo engaño, es la poética de la muerte al servicio de las grandes corporaciones que buscan la explotación colonial de los recursos de otros. Todas las guerras son comerciales. Uno no gana si otros no pierden. Thomas Pynchon relató magistralmente en El arco iris de gravedad la guerra como un teatro de operaciones financieras.

El monopolio del poder sobre los demás, el dominio sobre el otro, el “Everybody wants to rule the world” tal como reza uno de los títulos de los dibujos, esconde un propósito económico. No se trata de tener el bastón de bando, sino de beneficiarse de los recursos de cuántas más tierras mejor. Y de vender a cuántos más consumidores mejor. Se golpea con el bastón para mantener un estatus. Y para ampliarlo. También dentro de las propias fronteras.

El artista no quiere ser el niño bueno de la película, el buen chico que juega a ser militar, no quiere ser un buen boy scout (“I dont wanna be a god boy scout”). No quiere comenzar tan pronto a acostumbrarse a uniformes, insignias y banderas. Para él la película la patrocina “Desdicholandia”. Demasiadas veces confundimos lo bello con lo bueno. Para evitar ese frecuente error, Valdés nos enfrenta a aviones moribundos, a un ejército descompuesto, enfermizo, en un cielo desolador. Aun así conseguimos ver la paradójica belleza de la dureza de los dibujos, pero no se nos oculta que la misión de los pilotos es matar. Matar al otro, hacerse con su tierra, sus recursos, sus medios de producción.

El retorno de lo real se produce aquí, siguiendo a Hal Foster, cuando nos reconocemos parte del ejército aliado, invasor, ejecutor. Los dibujos actúan como espejo devolviendo el rostro de un piloto zombi. El punctum, siguiendo a Roland Barthes, está en esas arrugas que surcan rostro, metal y cielo. Valdés nos facilita ver lo que somos, agudizando el carácter letal de la industria bélica. Y da un paso adelante, para indicar su rechazo a la perversión de la guerra justa.

En la mitología griega Phaéthôn obtuvo permiso por un día para conducir el carruaje de Zeus y falleció en el intento no sin antes arrasar media tierra. En la era contemporánea el mercado obtuvo permiso para conducir el mundo y también arrasó media tierra. Los pilotos de Emilio Valdés emulan a Phaéthôn, arrasando todo a su paso, y pereciendo de orgullo y vanagloria.

Valdés se pregunta si es necesario este viaje, trasunto del viaje de Phaéthôn. Un viaje de progreso que solamente avanza hacia la muerte y la destrucción para enriquecimiento de unos pocos. Está en la mano de cada uno participar o no de la orgía bélica, ser o no un piloto zombi -el mercado somos todos-, dibujar o no la verdadera historia de las hazañas bélicas de ayer y hoy. Lo que sin duda es necesario y de agradecer es el trasfondo, el compromiso ético de los fascinantes dibujos de Emilio Valdés. Sugerimos una lectura asociativa de la estética de Valdés para conectar con una posible ética. Si bien son impresionantes por su magnífico tamaño algunas de las obras, inquietantes por la vibración que generan, turbadoras por su funcionamiento como espejo, podemos dar salida a toda la energía que contienen respondiendo a la pregunta que nos hace Emilio Valdés en la Galería Luis Adelantado Valencia: Is This Trip Really Necessary?

¿Y usted, qué contesta?

Is This Trip Really Necessary?
Emilio Valdés
Galería Luis Adelantado Valencia
Valencia
Del 24 de febrero al 16 de abril 2012
Prorrogado hasta el 10 de mayo 2012

Publicado en:
ValenciaArte. Is This Trip Really Necessary? Emilio Valdés/Luis Adelantado