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Histéricas / Manuela Torres García / La Clínica Mundana

Manuela Torres García juega con la construcción de la identidad. Nos retrata una mujer a la que en la explosión de libertades e identidades le ha tocado el papel de esclava sexual de sí misma.

Todo aquí es juego, un juego permisible desde la conciencia contemporánea del género como una construcción social. Cualquier cosa es lícita -en este ámbito personal- siempre que lo sea por decisión propia. Estas mujeres del siglo XXI, mujeres en cuanto género autoconstruido, son esclavas de sí mismas, convertidas en muñecas de sí mismas. El exceso narcisista las ha llevado colocarse un collar y ser presas de sus propias inquietudes. El collar es el mango del espejo. La forma ovoide de los cuadros no es una elección casual. Es otra alusión al espejo.

La artista completa el juego de identidades recreando las muñecas pintadas con muñecas reales. Pasa de las dos a las tres dimensiones para cosificar aun más la identidad de las retratadas, para hacer más obvia su condición de juguete, de cuerpo entregado, de esclavo. En la muestra, el doble sirve para hacer consciente de sus logros al cuerpo real. La construcción de la subjetividad, la representación, se edifica sobre el cuerpo real. Las retratadas han decidido de antemano su representación y se ven sorprendidas por lograr hacer coincidir su cuerpo con su imagen preconcebida. Torres García pone de relieve que la libertad en las cuestiones de género también tiene riesgos. Y bienvenidos sean. Lo hace de un modo lúdico, festivo, como si el error -caso de que lo hubiese- dentro de una construcción basada en pruebas y ensayos no dejase de ser nunca un éxito. Las retratadas, si bien perplejas, no dejan de ser complacientes consigo mismas admitiendo con gusto que tienen lo que han buscado. También cuando el otro extremo del collar no está, voluntariamente, en sus manos. Ya sean las manos del profesor de poesía, o de otra, no nínfula, sino queer.

Manuela Torres implica cuestiones de género pero sin dogmatismos, lo hace dejando en manos del observador crear el significado último de sus propuestas. En este caso el entorno es íntimo. Al hacer público lo privado, al hacer visible lo invisible, alude a la posibilidad de crear diferentes versiones de sí mismas. De poder ser otra a demanda y de poder ser públicamente la otra que se es en privado.

La artista trabaja tanto en óleo como con grafito sobre pequeños formatos de lienzo o papel contraponiendo técnicas clásicas, establecidas, con un contenido actual, contemporáneo, en constante revisión. Esto es, permanentemente en construcción por una construcción que no ha de ser permanente, sino dinámica, fluida, mutante a propia voluntad. Para la artista la identidad es un proceso determinado por una decisión personal. Cada mujer crea sus propios modelos.

Histéricas
Manuela Torres García
La Clínica Mundana
Valencia
Del 22 de marzo a 22 de abril de 2012

Publicado en:
ValenciaArte. Histéricas. Manuela Torres García en La Clínica Mundana