rosasantos-juncal-ballestin

“De que hablamos cuando hablamos de…” / Juncal Ballestín y Néstor Sanmiguel / Galería Rosa Santos

Juncal Ballestín y Néstor Sanmiguel Diest exploran en “De que hablamos cuando hablamos de…” las posibilidades de aplicar a la pintura el esquema que Rosalind Krauss trazó para la escultura.

Recordamos también la lista, citada por la propia Krauss, que Richard Serra elaboró para su propio uso: “laminar, arrugar, plegar, acumular, curvar, acortar, torcer, enrollar, chafar, estrujar, rasurar, desgarrar, desconchar, partir, cortar, separar, soltar…”. Ballestín elimina el lienzo mientras que Sanmiguel Diest extrae todas las posibilidades de las dos dimensiones. Se podría decir que ambos aplican una lista semejante para la pintura. La artista lo hace primordialmente sobre el material y el pintor sobre el lenguaje, sabiendo que ambas cosas, material y lenguaje, son indisolubles.
En las manos de Ballestín el pigmento no está supeditado al soporte, por el contrario se mueve libremente y se instala a conveniencia. La pintura en el modo de hacer de Sanmiguel, es una escritura. Una elaboración de signos dispuestos de tal modo que establezcan una comunicación con el espectador.

Sanmiguel recurre al goteo, al garabato, al humedecido, al barniz, a la mezcla de medios, a las pinturas acrílicas y a las grasas, al collage, al texto, a las plantillas, a las retículas, a las citas, a la fotografía, al dibujo, a la caricatura, al video, y con todo ello elabora unas obras que están entre dibujo y pintura, entre arte plástico y literatura. El posmoderno lector-espectador que ha compartido deriva con los pensadores desde los sesenta, es el complemento de este artista. Uno no tiene sentido sin el otro. Sanmiguel como creador debe estar también incluido en la acepción de pensador.

Este artista-escritor basa su trabajo fundamentalmente en dos elementos, retículas y textos. Como si llevara al lienzo una elaborada rayuela y cada campo tuviera un significado legible. La retícula no es un pixelado, es fruto, como decimos, de ver el lienzo como un espectador posmoderno. El lector espectador que acarrea como bagaje la hibridación entre géneros, especialmente entre texto y pintura, o de modo más amplio entre texto y arte. La pantalla no es en esta exposición el medio principal sino uno más de los posibles. Sanmiguel escribe como pinta y pinta como escribe. Los textos funcionan como manchas que a la vez son legibles. En ellos aparecen citas procedentes de la literatura y referencias a la economía y la política.
El aquí y ahora posmoderno queda plasmado en un video que muestra una mano escribiendo “ahora” una y otra vez. El aquí, está simultáneamente en la pantalla, en la galería y en el espectador, en cada visionado, en cada lectura de los cuadros.

Ballestín tras suprimir el soporte tradicional investiga la capacidad comunicativa de la pintura por sí misma. Dibuja flores, mallas o retículas con materia pictórica que deja secar hasta tomar consistencia. Lo que podrían ser gotas de pintura caídas bajo un caballete son un metódico ejercicio planificado para obtener figuras que desligadas de cualquier soporte son trasladables a voluntad. La pintora instala sus cuadros sin lienzo directamente sobre el suelo. La disposición de los mismos es variable. Su ejercicio hace dudar de la validez de la denominación que Krauss otorgó a la escultura como una suma de negatividades, resultado de no ser paisaje y no ser escultura. Las obras de Juncal Ballestín son flores, pero no son paisaje. Están sobre el suelo pero no son arquitectura. Y son objetos, pero no son escultura. No son escultura porque son pintura. Podrían ubicarse dentro de la denominación que ella misma decidiese pero la única definición que resisten es la de pintura porque eso es lo que las constituye. Sus obras son pintura en el espacio. Avanzando en la propuesta de Krauss podemos decir que son pintura expandida. Y también alguien podría decir que son simultáneamente paisaje, arquitectura y pintura. La artista pone en práctica una estrategia de ruptura de géneros y dogmas, de apropiación de propuestas, que llevan a redefinir la pintura como algo móvil, sin ámbito prefijado.

En esta tan compleja como fascinante exposición, ese “de que hablamos cuando hablamos de pintura” es bajo el punto de vista de Ballestín lo que resulta de la investigación pictórica. Para Sanmiguel también lo es lo que hablamos en el momento en que lo hablamos.

“De que hablamos cuando hablamos de…”
Galería Rosa Santos
Valencia
Del 27 de marzo al 19 de mayo de 2012

Publicado en:
ValenciaArte. Juncal Ballestín y Néstor Sanmiguel en Rosa Santos