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Le petite mort / Marta Marzal / Galería La Tira

Marta Marzal está especialmente dotada para registrar emociones. Con una gran destreza va de la delicadeza a la exhuberancia para mostrar la amplia gama de expresiones que suscitan nuestra gozosa vida mundana.

No deja de producir extrañeza que las pinturas de Marta Marzal no se expongan en los mismo lugares que las de Jenny Saville, miembro del Young British Artists y patrocinada por Charles Saatchi. Lo que apunta a las deficiencias del mercado interior y las dificultades que encuentran en él los artistas locales, y sirve para señalar el empeño que pone la Galería La Tira por cuidar la selección de los pintores que expone.

Marzal a diferencia de Saville no cuestiona el género o el desnudo en la historia del arte, se centra en el desnudo como representación del cuerpo que siente, descartando el dolor que retrata Saville y focalizando su interés en el placer. Entre Tánatos y Eros, la inglesa se decanta por la muerte y la que aquí nos ocupa, por el placer.

Marzal, que como Saville podría definirse como una pintora conceptual, recurre en esta exposición a las ideas de Georges Bataille como referente. El escritor francés en su conocida obra El erotismo explora la relación entre sexualidad, pasión y muerte. La pintora descarta la santidad para quedarse con la voluptuosidad.

Ella investiga los cambios que se producen en un cuerpo desnudo que valora la vida por encima de todo y goza de su desnudez. Pinta la gama de expresiones que nos ofrece el cuerpo desde su estado de reposo hasta el mayor grado de agitación en un momento éxtasis. Y ambos estados, reposo o éxtasis, ya sea despierto o soñando. Los retratos aquí hacen patente lo onírico tanto mientras estamos despiertos como si dormimos. Los sueños quedan plasmados en toda su gama de expresiones mediante lápices, óleo o acuarela.

Este trabajo le lleva por una parte a tratar el movimiento, el cambio. Marzal tiene la exquisita capacidad de poder representar el gesto hasta el punto de mostrarnos la imperceptible diferencia entre dos imágenes aparentemente iguales. Dos imágenes captadas de un ser que nos muestran dos seres distintos. Dos momentos del ser.
Por otra parte el mismo trabajo le lleva a ocuparse del sentir, del pathos. Marta lleva al lienzo la pequeña muerte. La petite mort, título de la exposición, refiere el desvanecimiento postcoital, la ligera pérdida de consciencia tras la culminación del placer sexual. Es el pequeño hito que conjuga Eros y Tánatos en el que la muerte no es sufrimiento sino éxtasis. Aquí el gozo de las y los retratados es terrenal, mundano. Es también el gozo del propio cuerpo, de conocerse y de reconocerse, de sentirse mortal y de sentirse morir. Y es el sueño, como el viaje en que el cuerpo se deja llevar de la mano de la mente. Y la vigilia, el viaje contrario en el que es la mente la que lleva a la mano.

No más metafóricas flechas ni dardos dorados representando amores platónicos a seres supracelestes. Quedémonos con el rostro desencajado que retrató Gian Lorenzo Bernini, un rostro mundano, humano, real. Identifiquemos al ángel como Tánatos, a quien se caracteriza alado y es la encarnación de la muerte no violenta. Rechacemos la pulsión por la muerte a cambio de una pulsión por la vida, personificada en Eros, y donde Santa Teresa dice “El dolor era tan fuerte que me hacia lanzar gemidos” sustituyamos “dolor” por “placer”.

En lugar de partir de una actitud teatral como la de Michael Leiris, gran amigo de Bataille cuyo modo de vida -como señala Elena Real en Miradas sobre la sexualidad en el arte y en la literatura del siglo XX en Francia y España– le lleva a estar siempre como actuando en un teatro, Marta Marzal se fija en el estado natural de sus seres cercanos: reposo, placer, sueño o vigilia, no son fingidos, no son una pose, son la vida misma a su alrededor presentada como hechos interpretables.

De Georges Bataille, Marzal obvia el interés por lo prohibido y la transgresión para quedarse con la plétora sexual y la muerte figurada. Todo se muestra con naturalidad, sin pudor innecesario. Sigue a Bataille en el desarrollo del concepto conciencia de sí, como paso previo a desdoblar la sexualidad en interior y exterior. Los retratos se mueven en ese ámbito en que vemos la sexualidad, individual o compartida, de otros. Otros que unas veces son conscientes de la mirada del artista y otras tantas han olvidado su presencia. Por si no bastará con elaborar fascinantes retratos psicológicos sin la ayuda de ningún atributo, la pintora se complace en viviseccionar alguno de los cuerpos para llamar la atención sobre su carnalidad. Aquí cuerpo y placer son una misma cosa.

Le petite mort
Marta Marzal
Galería La Tira
Xàtiva (Valencia)
Del 20 de abril al 16 de mayo de 2012

Publicado en:
ValenciaArte. Le petite mort. Marta Marzal en Galería La Tira