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The Future Can Wait. 2014 / Victoria House. London

En The Future can wait he encontrado unos cuadros diminutos, en torno a 9×12 cm, firmados por Geraldine Swayne, llenos de energía. Es fascinante encontrar una escena erótica en un tamaño tan reducido, pero eso es anecdótico. La escena es fascinante en sí, por su composición y por su resolución. El tamaño por sí solo no importa.
Florian Heinke usa el negro como declaración de intenciones. Su pintura es dramática a la vez que nihilista. Sus desnudos son fríos, desapacibles.
Sussana Douglas dibuja unos inquetantes retratos de grupo que inspiran pavor. Son monocromías grises en pequeño formato sobre papel. Douglas muestra niños posando tras la función de teatro, en la reunión de cumpleaños o el día de fin de curso. Estando todos disfrazados y maquillados, sus caras en lugar de amistosos cómicos recuerdan juguetes diabólicos en pantallas de baja resolución. Lo que quizás sea lo opuesto a su intención.
Tom Butler transforma Cabinet Cards redibujando, interviniendo los rostros de los retratados. La fotografía como tarjeta de visita, microrrelato de presentación, ofrece una nueva narración, tan plausible como la primera.
Johnny Green retrata contemporáneas naturalezas muertas. La manzana y el frutero han sido sustituidos por precinto y residuos de todo tipo situados sobre pedestales. El artista pinta lo que tiene en torno a sí, la descomposición del mundo corriente.
Victoria House
London
14 – 18 October 2014