Dihedra / Charles Avery / fig-2


En el centro de la sala hay una estructura abierta como una habitación de solo dos paredes. El suelo de la construcción está conformado por losetas exagonales. Establecen una red de elementos cerrados, que se unen fácilmente a piezas homogéneas, ampliable hasta el infinito.
Las dos paredes son de color blanco. Sobre una de ellas vemos una proyección. Unas formas negras parecen volar sin cesar como siguiendo una cinta sin fin. Entre la proyección y la pared hay una estructura metálica formada por las aristas de un poliedro irregular. No es la estructura de un sólido platónico porque no es regular. El cubo lo es, pero este ortoedro no tiene todas sus caras iguales.La misma luz que proyecta las aves genera la sombra del poliedro, uniendo ambas cosas en una sola narración, haciendo indistinguible su origen. Las manchas negras con forma de ave vuelan mayormente dentro de la sombra de la celda. Pueden salir pero siempre vuelven a ella. Voluntariamente. Incesantemente. “We don’t stay here because of gravity we stay because we like it”, está escrito en la misma construcción. Y está escrito a escala humana, en un habitáculo humano, correlacionando las aves en su celda con los hombres en sus viviendas, reales o metafóricas. En el amago de vivienda, debemos vernos reflejados nosotros mismos y decidir si esta realidad es la que queremos y estamos aquí porque nos gusta.

El artista ha tramado un complejo juego de esencias y apariencias, de luces y sombras. Dihedral, subtítulo de la exposición, evoca este juego de sombras y simetrías. En una habitación lo que está en el centro es el hombre. Para la proyección Avery utiliza cine, una cinta de 16mm en lugar de video. La luz proyecta a través de la cinta y lo que vemos son la sombras. Pero la cinta misma no es la realidad sino una abstracción de la misma. Y no la filmación de unas aves reales sino una animación. En la pared se proyectan unos pájaros que son sombras de un abstracto. Un constructo de un constructo. Las referencias a Platón son evidentes, pero no equivalentes. La cinta de 16mm no pertenece al mundo de las ideas. Es real, existe, pero no son pájaros. Y las aves reflejadas no son la animación, son la sombra de la animación.

El artista no solo muestra lo inaprensible de lo real, lo sensible como la sombra de lo real, sino que en un tono más aristotélico que platónico, acepta vivir en lo sensible. No separa en dos el mundo como Platón. Las aves entran y salen, no hay compartimento estanco. No lo hay ni en la sombra ni en la estructura que produce la sombra. Realidad y percepción forman caras de una misma moneda, aunque nunca están juntas. Avery muestra lo complejo de la percepción, y al mismo tiempo lo asume. Los pájaros viven en la sombra de la celda porque así lo desean.

El proyector, su presencia, su movimiento infinito, y su cadencia sonora, forma parte de la obra, a la vez que es también su generador principal. No está separado de la obra.

La realidad está ahí, es inaprensible, se nos escapa en lo sensible. La sombra de lo real, como diría Mario Perniola, es lo más cercano que obtenemos de la realidad.

Charles Avery
fig-2
2/50
London
12 – 18 Jan 2015